En los Campeonatos de Europa del 2022 Mariano García había ganado la final de 800 mezclando en una misma carrera las dos formas más opuestas de ganar en esa distancia.
De un lado la utilizada por Wottle para proclamarse campeón olímpico en los juegos celebrados en aquella misma pista de Münich cincuenta años antes.
Del otro la que llevó a Rudisha al oro y el récord del mundo en los de Londres del 2012.
El estadounidense había partido el último, sin prisa.
El keniano se había puesto en cabeza a todo ritmo desde el primer metro.
El español inició aquella carrera de hacer cuatro años cerrando el grupo a ritmo tranquilo para cambiarlo por completo cerca de la mitad de la prueba, rebasar a todos, tirar al frente del grupo y mantener el primer puesto hasta el final.
Entonces definí esa forma de ganar la carrera por parte del murciano cono 'el estilo de Mariano'.
Ahora, cuatro años después, esa misma manera de correr la ha llevado el atleta español al 1500 de pista cubierta con igual resultado: victoria.
Ausente el gran dominador de la 'milla métrica', Jacob Ingebrigtsen, la distancia reina del mediofondo se presentaba más abierta en Torun. El favorito debía ser el vigente Campeón del Mundo en pista al aire libre, Isaac Nader. Pero el portugués había sido un ganador sorprendente en Tokio y estaba por ver si podría repetir éxito bajo techo.
Lo habría conseguido pero se topó con 'novato' en la distancia que erigió un muro infranqueable en su camino a la meta: Mariano García.
El español había dejado ya una sensación extraordinaria en su serie.
La había dominado a su antojo.
En la final volvió a hacer lo que quiso cuando y como le apeteció.
Salió el último como en aquel 800 de Münich 2022.
Sin prisa.
Sin ponerse nervioso.
Igual que en aquella carrera aceleró cerca del 300 la moto imaginaria que arranca antes de cada salida.
Fue un golpe de gas de lo más real con el que pasó a todo el grupo en un abrir y cerrar de ojos.
Lo mismo que bajo el cielo alemán cuatro años antes se puso en cabeza y ya nadie pudo adelantarle.
Cada vez que se sintió amenazado subió las revoluciones de su montura invisible.
Esta pareció querer descabalgarlo a la salida de la última curva, como sin de una salvaje MotoGP se tratase.
Mariano la controló como si fuese Marc Márquez.
Miró fugazmente a derecha e izquierda. vio que ni Nader ni nadie le alcanzaba y tuvo tiempo de disfrutar de la entrada en meta abriendo los brazos.
El 'estilo de Mariano' también funciona en el 1500.